Responder a una oferta de empleo cada vez más se parece a la creación de una obra de ficción; de la credibilidad o verosimilitud de la historia depende el éxito del candidato. Los requisitos de las empresas en las ofertas de trabajo relacionadas con periodismo digital y gestión de redes sociales tienen el objetivo de desarrollar la creatividad e imaginación de los postulantes, o eso parece.
Cuando incluyen como experiencia indispensable 5 años en un puesto similar en el caso de un Community Manager pienso que es una broma, seguro buscan a una persona que participara en redes sociales antes que existieran Twitter y Facebook o alguien que desarrollaba esa función en el boca a boca del mercado de barrio.
El periodismo y la comunicación, en cualquiera de sus formatos, siempre ha tenido el objetivo de contar historias que atraigan al público o generar una relación con la comunidad, en el caso de las empresas. Entonces me pregunto, ¿Por qué buscan a un experto en redes sociales en lugar de un buen comunicador, contador de historias, redactor?
Adaptarse a las herramientas, pulir el lenguaje según el medio para el que se escribe es bastante más sencillo que aprender a redactar, a descubrir una noticia y presentar un reportaje. He visto muchos sitios web desarrollados por informáticos y diseñadores expertos que están vacíos de contenido y se transforman en un objeto bonito carente de interés.
Definir un objetivo, establecer una estrategia y desarrollar mensajes interesantes para la audiencia es algo más que aprender a usar herramientas tecnológicas,
DIGITARIODISMO
DIGITAL + PERIODISMO
El periodismo como profesión ha mutado históricamente; de la narración oral a la escritura en piedras, papiros y papel, hasta Gutemberg. Todos decían que la prensa escrita y la radio desaparecerían por la televisión.... Ahora Internet y el periodismo digital nos han puesto nuevamente en aprietos
viernes, 27 de enero de 2012
lunes, 28 de marzo de 2011
BRASIL TIENE FIEBRE DE INTERNET
Así como el derecho a una vivienda o trabajo digno, la presidenta de Brasil Dilma Rousseff considera el acceso a Internet un derecho fundamental, extensión del derecho a la educación. “Internet para todos” se llama el proyecto impulsado por la presidenta que implica acercar la Banda Ancha a la clase media y extenderlo al territorio completo del país sudamericano. Un símil del plan “Luz para todos” desarrollado por su predecesor Lula Da Silva.
El objetivo de la presidenta es que el 80% de los brasileños tengan acceso a Internet hacia 2014, cuando termine su mandato, un desafío importante si se tiene en cuenta que en 2010 solo el 34% de los hogares tenía acceso a Internet con velocidades de 256 Mbps pagando unos 50 dólares mensuales. En la actualidad hay 13 millones de domicilios con Internet y la meta es llegar a 39 millones, lo que posibilitaría conectarse a la red a 135 millones de personas.
El Plan Nacional de Banda Ancha es coordinado por el ministro de comunicaciones, Paulo Bernardo, encargado de fomentar la inclusión digital y convencer a las empresas proveedoras del servicio para que amplíen sus infraestructuras de conexión, aumenten la velocidad y bajen los precios a unos 18 dólares para fomentar la integración de los hogares de clase media y baja.
Las desigualdades registradas en otros ámbitos también se expresan en el acceso a la tecnología: entre el 10% más pobre de ciudadanos, solo el 0,6 posee una computadora con acceso a Internet, mientras la cifra asciende a 56,3 en el 10% más rico, según el estudio "Lápiz, Goma y Teclado", llevado a cabo por el investigador Julio Jacobo Waiselfisz.
La clase política ha querido cambiar esta realidad y un grupo de senadores propuso una enmienda constitucional para incluir el acceso a Internet en la lista de derechos sociales establecidos. Según el senador Rodrigo Rollemberg, la situación de los ciudadanos víctima de la desigualdad digital podría poner en riesgo el futuro del país al reducir las oportunidades educativas y formativas de un amplio número de ciudadanos.
Brasil es la fresa de la enorme torta de clientes potenciales de banda ancha que representa América Latina. El presidente de la española Telefónica, César Alierta, visitó a la presidenta del gobierno y le anunció que la operadora va a invertir 10.382 millones de Euros en ese país entre 2011 y 2014, un 52% más que en los últimos cuatro años. Una decisión esperada, dado que América Latina supuso el 43% de los ingresos de la compañía en 2008 y Brasil generó el 42% de la facturación de la región. Las inversiones se van a hacer en infraestructuras para crecer en el negocio de banda ancha fija y móvil.
Google también se frota las manos y prioriza el mercado brasileño. El vicepresidente de la compañía para Latinoamérica, Dennis Woodside, ha anunciado una estrategia agresiva en la región y aprovechar que “Brasil tiene fiebre de Internet”. Actualmente Google cuenta con 250 trabajadores en ese país y pretende duplicar la plantilla en 2011 entre ingenieros, ejecutivos de negocios, cuentas y especialistas en tecnología.
domingo, 27 de marzo de 2011
lunes, 28 de febrero de 2011
CUIDAR LA REPUTACIÓN DIGITAL
Lo que escribimos o publicamos en las redes sociales y la imagen que Internet proyecte de nosotros puede generarnos dolores de cabeza. En la actualidad, la Identidad Digital de las personas se ha transformado en uno de sus principales activos, y en negocio para las empresas que se dedican a gestionarla. Según Rodrigo Miranda, director general de Shackleton Buzz&Press, el negocio de la reputación digital personal ha crecido como producto entre 300 y 400% en 2010.
La primera crisis de identidad digital que conocí fue en mi país, Uruguay, en 2009. La ministra del interior de la época, Daisy Tourné, publicó en su página personal de Facebook una fotografía de su cara con el pelo mojado y el siguiente comentario: “no hay nada más auténtico que una mujer mojada”.
Como si de una campaña viral se tratara, la imagen de la funcionaria en la ducha rápidamente dio la vuelta al mundo. La fotografía fue publicada por un periódico, recogida por los medios digitales y popularizada por radios y televisiones. La red también se movilizó y el tema se transformó en el tópico de discusión en oficinas, bares y sitios de Internet. Detractores y defensores de la política disentían acerca del uso público o privado del perfil de Facebook y de la libertad de la ministra de hacer lo que le parecía mejor durante su tiempo libre.
Tourné era una activa usuaria de la red social. Asiduamente publicaba poemas, fotografías de su perra Manuela, galerías de retratos con el presidente del país o imágenes propias. Incluso felicitaba públicamente a los funcionarios de su ministerio a través del Facebook. En aquel momento tenía unos 3000 amigos virtuales.
Actualmente Daisy Tourné es diputada por el Partido Socialista. La foto de Facebook no provocó su dimisión como ministra, pero ella debió renunciar tiempo después por unas declaraciones que hacían referencia a integrantes de la oposición y dirigentes de su partido.
Tourné continúa con su perfil en la red social y además tiene una página de fans administrada por “compañeros que la quieren”. Su presencia en la red sigue estando marcada por el episodio de la foto aún 3 años después. Al escribir “Daisy Tourné” en Google hasta 7 resultados de la búsqueda orgánica hacen referencia al episodio de la ducha.
Más reciente es el caso de la chilena Ximena Ossandón , subdirectora de un importante organismo público, que escribió en su Twitter que su salario era “reguleque”. El texto sí le costó el puesto a la funcionaria que transformó en “trend topic” de la red social el término.
Como si se tratara de un potencial escenario infinito, las redes sociales pueden multiplicar por millones la visibilidad de los mensajes para bien o para mal. Es necesario, por tanto, pensar y leer más de dos veces lo que vamos a “postear” “twittear” o “youtubear”. Si es posible, debemos pedirle a otra persona que verifique los contenidos que vamos a colgar en nuestros perfiles. Es necesario aplicar el sentido común, en las redes sociales el concepto de privacidad es laxo y los límites entre público y privado inexistente.
viernes, 25 de febrero de 2011
EL FUTURO DEL PERIODISMO
Con el objetivo de analizar el futuro del periodismo se reunieron en Madrid los directores de cinco importantes medios de comunicación: El País, The Guardian, The New York Times, Le Monde y Der Spiegel, las cabeceras que participaron en la difusión de los documentos de Wilileaks. El encuentro fue más propicio para promocionar el buen hacer y las dificultades logísticas y profesionales que debieron sortear, que para hablar de los desafíos venideros.
Aún así, destacaron el trabajo de las redacciones y los periodistas para seleccionar, editar, contextualizar y explicar el contenido de los documentos del departamento de Estado norteamericano. Como toda la vida hubo un mediador entre la fuente (documentos) y el público; un redactor que verificó hechos, quitó los nombres y datos irrelevantes y fue capaz de contar una historia de interés para los ciudadanos.
¿El fenómeno Wikileaks aportó algo más para el periodismo del futuro? Seguramente no. Formalmente, el proceso fue el mismo que aplican los reporteros desde hace siglos: encontrar noticias y hacerlas públicas, con independencia de criterio y sin ceder ante presiones.
La situación empresarial estuvo presente en el debate. La directora de Le Monde, Sylvie Kauffmann, consideró que las nuevas tecnologías no van a hacer desaparecer a los periódicos tradicionales, aunque aclaró que estos deberán adaptarse y encontrar un modelo de negocio rentable.
Bill Keller, director de The New York Times, opinó que el futuro está en Internet y que los lectores que lean todos los días el periódico en la red deberán pagar por los contenidos. El director de la revista alemana Der Spiegel, Georg Mascolo coincidió con Keller. Desde su punto de vista, los medios "deben hacer buen periodismo y llevárselo a los clientes en el formato que lo quieran leer", pero cobrando.
Más abierto fue el director de The Guardian, Alan Rusbridger. Abierto en relación a los contenidos del periódico digital y el acceso a la información. Según Rusbridger, los medios que levantan "muros" sobre sus contenidos tienen menos posibilidades de lograr un impacto global con las noticias que publican.
Los jefes del cardumen del periodismo mundial no conocen aún con claridad cual es la salida de futuro de las empresas que dirigen. Todos están presentes en la red, aunque testeando fórmulas más o menos exitosas comercialmente. Lo que está claro, es que los periodistas sí tienen futuro. Deberán adaptarse, y los que logren hacerlo sobrevivirán.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)