DIGITAL + PERIODISMO

El periodismo como profesión ha mutado históricamente; de la narración oral a la escritura en piedras, papiros y papel, hasta Gutemberg. Todos decían que la prensa escrita y la radio desaparecerían por la televisión.... Ahora Internet y el periodismo digital nos han puesto nuevamente en aprietos

lunes, 28 de febrero de 2011

CUIDAR LA REPUTACIÓN DIGITAL

Lo que escribimos o publicamos en las redes sociales y la imagen que Internet proyecte de nosotros puede generarnos dolores de cabeza. En la actualidad, la Identidad Digital de las personas se ha transformado en uno de sus principales activos, y en negocio para las empresas que se dedican a gestionarla. Según Rodrigo Miranda, director general de Shackleton Buzz&Press, el negocio de la reputación digital personal ha crecido como producto entre 300 y 400%  en 2010.

La primera crisis de identidad digital que conocí fue en mi país, Uruguay, en 2009. La ministra del interior de la época, Daisy Tourné, publicó en su página personal de Facebook una fotografía de su cara con el pelo mojado y el siguiente comentario: “no hay nada más auténtico que una mujer mojada”.

Como si de una campaña viral se tratara, la imagen de la funcionaria en la ducha rápidamente dio la vuelta al mundo. La fotografía fue publicada por un periódico, recogida por los medios digitales y popularizada por radios y televisiones. La red también se movilizó y el tema se transformó en el tópico de discusión en oficinas, bares y sitios de Internet.  Detractores y defensores de la política disentían acerca del uso público o privado del perfil de Facebook y de la libertad de la ministra de hacer lo que le parecía mejor durante su tiempo libre.

Tourné era una activa usuaria de la red social. Asiduamente publicaba poemas, fotografías de su perra Manuela, galerías de retratos con el presidente del país o imágenes propias. Incluso felicitaba públicamente a los funcionarios de su ministerio a través del Facebook. En aquel momento tenía unos 3000 amigos virtuales.

Actualmente Daisy Tourné es diputada por el Partido Socialista. La foto de Facebook no provocó su dimisión como ministra, pero ella debió renunciar tiempo después por unas declaraciones que hacían referencia a integrantes de la oposición y dirigentes de su partido.

Tourné continúa con su perfil en la red social y además tiene una página de fans administrada por “compañeros que la quieren”. Su presencia en la red sigue estando marcada por el episodio de la foto aún 3 años después. Al escribir “Daisy Tourné” en Google hasta 7 resultados de la búsqueda orgánica hacen referencia al episodio de la ducha.

Más reciente es el caso de la chilena Ximena Ossandón, subdirectora de un importante organismo público, que escribió en su Twitter que su salario era “reguleque”. El texto sí le costó el puesto a la funcionaria que transformó en “trend topic” de la red social el término.

Como si se tratara de un potencial escenario infinito, las redes sociales pueden multiplicar por millones la visibilidad de los mensajes para bien o para mal. Es necesario, por tanto, pensar y leer más de dos veces lo que vamos a “postear” “twittear” o “youtubear”. Si es posible, debemos pedirle a otra persona que verifique los contenidos que vamos a colgar en nuestros perfiles. Es necesario aplicar el sentido común, en las redes sociales el concepto de privacidad es laxo y los límites entre público y privado inexistente.

viernes, 25 de febrero de 2011

EL FUTURO DEL PERIODISMO

Con el objetivo de analizar el futuro del periodismo se reunieron en Madrid los directores de cinco importantes medios de comunicación: El País, The Guardian, The New York Times, Le Monde y Der Spiegel, las cabeceras que participaron en la difusión de los documentos de Wilileaks. El encuentro fue más propicio para promocionar el buen hacer y las dificultades logísticas y profesionales que debieron sortear, que para hablar de los desafíos venideros.

Aún así, destacaron el trabajo de las redacciones y los periodistas para seleccionar, editar, contextualizar y explicar el contenido de los documentos del departamento de Estado norteamericano. Como toda la vida hubo un mediador entre la fuente (documentos) y el público; un redactor que verificó hechos, quitó los nombres y datos irrelevantes y fue capaz de contar una historia de interés para los ciudadanos. 

¿El fenómeno Wikileaks aportó algo más para el periodismo del futuro? Seguramente no. Formalmente, el proceso fue el mismo que aplican los reporteros desde hace siglos: encontrar noticias y hacerlas públicas, con independencia de criterio y sin ceder ante presiones. 

La situación empresarial estuvo presente en el debate. La directora de Le Monde, Sylvie Kauffmann, consideró que las nuevas tecnologías no van a hacer desaparecer a los periódicos tradicionales, aunque aclaró que estos deberán adaptarse y encontrar un modelo de negocio rentable.

Bill Keller, director de The New York Times, opinó que el futuro está en Internet y que los lectores que lean todos los días el periódico en la red deberán pagar por los contenidos. El director de la revista alemana Der Spiegel, Georg Mascolo coincidió con Keller. Desde su punto de vista, los medios "deben hacer buen periodismo y llevárselo a los clientes en el formato que lo quieran leer", pero cobrando. 

Más abierto fue el director de The Guardian, Alan Rusbridger. Abierto en relación a los contenidos del periódico digital y el acceso a la información. Según Rusbridger, los medios que levantan "muros" sobre sus contenidos tienen menos posibilidades de lograr un impacto global con las noticias que publican. 

Los jefes del cardumen del periodismo mundial no conocen aún con claridad cual es la salida de futuro de las empresas que dirigen. Todos están presentes en la red, aunque testeando fórmulas más o menos exitosas comercialmente. Lo que está claro, es que los periodistas sí tienen futuro. Deberán adaptarse, y los que logren hacerlo sobrevivirán.